ECOSISTEMAS ANCESTRALES

Los ecosistemas son los lugares de la ruta donde, por su calidad de estar ordenados por un portal o lugar sagrado, permiten la plena expresión de la Ley de Origen como crianza mutua, a través del diálogo de saberes entre las tres comunidades hermanas: Runa o seres humanos, Sallqa o naturaleza y Waka o lo sagrado manifestado. Este diálogo contempla la ciencia, la tecnología y el ritual. Igualmente se expresa la reciprocidad, la complementariedad, y el fluir armónico de las energías. Son espacio-tiempos de plena expresión ordenada de la vida y, por tanto, de la salud de todo el sistema.

CARAL

Es el primer gran ecosistema relacionado con la ruta sagrada andina, hace 5.000 años, ejemplo pleno de la crianza mutua, relación armónica entre lo urbano y lo rural y un ordenamiento territorial ejemplar. Ubicado en el Valle de Supe, un valle pluvial u oasis en la costa norte del Perú actual, en pleno litoral pacífico, fue construida en un punto estratégico de interrelación de ecosistemas a través de un manejo integrado de una gran cuenca, comunicando la selva amazónica, los valles interandinos, la alta sierra, los valles bajos y el litoral con sus valles pluviales.

Cumple los parámetros del ordenamiento sagrado integrando el mundo de arriba, diurno y celeste, a través de orientaciones astronómicas muy precisas tanto del sistema urbano como de sus componentes arquitectónicos, lo que le permitió el manejo preciso de este tipo de calendarios determinando los ciclos estacionales; lo integra con el inframundo, interior y útero de la Tierra pero, igualmente, el gran útero celeste en las horas nocturnas, cuya observación precisa de apariciones y movimientos del gran río del cielo, Mayu o Vía Láctea, y de constelaciones, estrellas y planetas permitió el preciso y buen manejo de los calendarios nocturnos y sus ciclos estacionales. Todo ello reflejado en el coherente ordenamiento territorial y urbano en este Mundo Medio en que habitamos las tres comunidades hermanas por origen y destino: Runa, Sallqa y Waka. Por ello existe un Caral alto y uno bajo con un Taypi coordinador, y desde este Taypi, relacionados sus cuatro lados y sus cuatro esquinas. Caral logró, pese a los problemas inherentes a ciclos estacionales como el fenómeno del niño, prever el caos y mantener un cierto orden comunitario a través de un extenso territorio y una amplia comunidad, permitiendo su soberanía alimentaria en cantidad y calidad.

Estructura de Caral

TUMACO

En la frontera entre los actuales Ecuador y Colombia al comienzo de la ruta sagrada, litoral Pacífico relacionado tanto con los Andes Septentrionales como los litorales ecuatoriales de selva tropical húmeda, este lugar, relación armónica entre lo urbano y lo rural, integración ejemplar de Tierra, Agua, Fuego y Aire, es otro ejemplo de ecosistema integrador, fuente de vida, de crianza mutua y de soberanía alimentaria, conocimiento esencial para el momento actual.

QOSCO, PUKARA Y TIAWANAKU

Son los ecosistemas que integran, desde la alta puna y el espinazo de la gran cordillera de los Andes, ecosistemas de selva amazónica, valles interandinos, alta sierra, valles bajos y litoral pacífico, uniendo las madres de las aguas dulces -los grandes ríos y lagos- con la madre de las aguas saldas -el mar inmenso que se expresa en el Océano Pacífico-. El extraordinario manejo de los Waru Waru o Sukakollos nos muestra una forma ancestral de integrar tierra, agua, fuego y aire de manera magistral, crianza mutua en su más plena expresión, creando lugares fuentes de vida y biodiversidad, permitiendo el manejo integrado de diferentes ecosistemas en forma complementaria, logrando la soberanía alimentaria de una basta población durante milenios.