La Ley de Origen

Cuando los pueblos originarios hablaron y hablan del tejido de vida, formado por una gran urdimbre que nos entrelaza con todo el Cosmos, la galaxia —Corazón del Cielo— y la Madre Tierra —Corazón de la Tierra—, y nuestra casa Pacha Mama, nos explicaron que esta urdimbre se expresa entre un Hanan Pacha o Mundo de Arriba diurno, un Ucku Pacha o Inframundo —interior de la Madre Tierra, útero terrestre, aguas profundas, cielo nocturno– y el resultado de esta unión, el Kay Pacha o Mundo Medio en que vivimos, mundo donde habitamos tres comunidades hermanas de origen y  destino: la Comunidad Humana o Runa, la Comunidad de la Naturaleza o Sallcqa y la Comunidad de las Deidades o Waka, cuya forma armónica de relacionamiento se da por una guía, grabada en nuestro corazón-mente desde el comienzo de nuestra existencia en el Quinto Sol, la Ley de Origen o Crianza Mutua.

Esta crianza mutua puede resumirse en dos frases de una simpleza y una profundidad sorprendentes: crío para ser criado, es decir, vivimos en un proceso de crianza mutua entre humanos, naturaleza y deidades, y su ética y estética; como crío soy criado, la reciprocidad y complementariedad que comienza con un diálogo entre este mundo espejo de dualidades complementarias. Los resultados de esta forma de vida es conocer un estar en el mundo para lograr nuestro cometido fundamental: aprender la crianza y volvernos verdaderos seres humanos, estar para ser y no como lo percibe Occidente, un ser para estar. Es este tipo de crianza —Ley de Origen— la que posibilitó los extraordinario logros que en todos los campos del conocimiento y la praxis humana lograron los pueblos originarios que la recordaron y aplicaron en su recrear el mundo a través de la cultura —tramas—, en coherencia cercana con su pensamiento y visión —urdimbre—. La huella de esta Ley de Origen aparece desde hace por lo menos 20.000 años expresada en el llamado “arte rupestre” (Pedra Furada, Chiribiquete entre los más antiguos), y se continúa aplicando y compartiendo sincrónica y diacrónicamente por todo el continente hasta el momento de los muy mal llamados descubrimiento y conquista, cruenta y desafortunada intrusión de Europa en América, y desde este momento hasta hoy entre pueblos originarios que persisten en ella.